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Cosmología ArekhianaEl tiempo y las dimensiones de Arekhar

Introducción

¿Qué es el tiempo, sino otra forma de medir el espacio en el que coexistimos con otros seres dentro de nuestro mismo sistema dimensional? Es una interpretación consensuada del envejecimiento y crecimiento de todo cuanto nos rodea: personas, objetos y seres, un acuerdo universal que nos permite dar sentido al ayer, el hoy y el mañana.

Desde esta perspectiva, surge la cuestión de considerar el tiempo como una dimensión, limitándolo a la existencia física de los seres mortales e impidiéndonos concebirlo como algo superior a ello.

En Arekhar, sin embargo, el tiempo no es solo una medida abstracta, sino una convergencia de entidades, patrones y condiciones que coexisten en equilibrio. Lejos de entrar en conflicto, estas fuerzas operan en armonía, regulando el flujo del tiempo sin interferencias ni contradicciones.

Los Agentes del Tiempo

El tiempo no es solo un concepto filosófico sobre el que podemos debatir interminablemente, admirando a quienes han dedicado décadas a su estudio. También es una realidad tangible cuando nos referimos a entidades como Kutzakel, el mismísimo Sammus Rem o los Igríts. Intentar establecer una jerarquía entre ellos sería una simplificación, pues la naturaleza del tiempo es mucho más compleja que una simple escala de poder.

Cuando Bjorg creó el Sammus Rem y nombró a los Igríts como sus escribas y guardianes del conocimiento, desafió el orden natural y demostró ser una de las entidades más poderosas del universo. Su influencia era tal que incluso su hermano Kutzakel, quien creía haberlo protegido de Orwhn, aceptó en silencio el destino que Bjorg le impuso. ¿Por qué? Porque Bjorg lo nombró Dios del Tiempo y Protector de Arekhar, y además creó un registro mágico que contenía la historia del mundo, desde el principio hasta su eventual final. A primera vista, podría parecer un simple archivo, pero en realidad, el Sammus Rem no solo documenta la historia: la vive. Cada evento del universo queda registrado en el momento exacto en que un Igrít lo presencia.

Aquí surge una paradoja temporal: ¿El Sammus Rem y los Igríts han existido desde el inicio de los tiempos, o solo a partir de la creación de Bjorg? Tal vez siempre estuvieron allí, sin nombre, hasta que Bjorg les dio uno. Dejando de lado los debates filosóficos, la verdad es que Bjorg también fue, en su momento, un dios del tiempo, antes de ceder ese poder a Kutzakel. Y con esa autoridad sobre el tiempo, otorgó a los Igríts la capacidad de escribir El Génesis.

Variables en el Sammus Rem: Otras Dimensiones

¿Qué habría sucedido si Orwhn hubiese atravesado las barreras de Kutzakel y acabado con Bjorg antes de que pudiera completar sus creaciones? ¿Si Memron hubiese detenido la obra de Kragna y lo hubiese destruido? Más aún, ¿qué pasaría si esto último despertara la casi inexistente ira de Uishvajhy, el Dios Viajero, llevándolo a declarar la guerra contra Tribak y Memron, culminando en su muerte y en un mundo sumido en el caos? ¿Qué sería de Arekhar si el Dominus jamás hubiese sido invocado?

Estas preguntas no son meras especulaciones. Sus consecuencias están ocurriendo en este mismo instante, aunque no en nuestra realidad, sino en otras dimensiones. Este concepto no solo redefine nuestra visión del tiempo, como se mencionó antes, sino que también limita el espacio físico de las cosas.

Cada posible acontecimiento, desde el más insignificante hasta el más trascendental, existe en paralelo con la realidad que conocemos. Por ello, no podemos afirmar que solo hay una única verdad o que las especies, la historia, los avances tecnológicos y las sociedades actuales son las únicas posibles. En otros planos, todo puede ser radicalmente distinto, y todas estas realidades están entrelazadas a través del tejido del Dominus.

¿Existe alguien capaz de conocer o controlar todas las dimensiones? Para responder sin rodeos: sí. Kutzakel, el Guardián designado por Bjorg, es el Tiempo mismo. No solo encarna su flujo, sino también todas sus manifestaciones y las múltiples versiones de los eventos que transcurren en él.

Esto lleva a una cuestión inevitable: ¿es el mismo Kutzakel el de nuestra dimensión que el de otras posibles realidades? La respuesta es ambigua: sí y no. Sí, porque Kutzakel existe simultáneamente en todas las dimensiones, con pleno conocimiento de cada una de ellas. Pero también no, porque su conciencia no está fragmentada en versiones separadas de sí mismo, sino que opera como una única entidad que percibe y actúa a través de todas sus manifestaciones. No hay múltiples Kutzakels, sino un solo ser que abarca y trasciende las barreras dimensionales, como si fuera una mente omnipresente extendida a través del tiempo y el espacio. Así, cada versión de él no es más que un reflejo de la misma conciencia, actuando según la naturaleza de la dimensión en la que se manifiesta.

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